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Saint-Malo, Bretaña Francesa (I)

cartel-en-st-malo- foto angel f rincon
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Bretaña es esa parte de tierra que se escapa  descaradamente del resto de Francia por el oeste  para adentrarse en el mar. Bretaña, además, también sobresale por su cultura, el carácter de sus gentes, su paisaje y su legado histórico.

Casitas, prados, vacas, bosques, pequeños pueblos costeros e interiores, salpican un paisaje de una frágil belleza, todo en su justa medida, todo en su sitio.

Conocer Bretaña es viajar despacio, sin exigir nada al cielo, conocerás una bretaña diferente un día soleado de un día lluvioso, sin que por ello alguna de las dos posibilidades te arruine el viaje. Disfruta de la niebla, de la lluvia fina y de los días soleados. Haga el día que haga, será atractivo para Bretaña, solo hay que estar allí para darse cuenta por qué enamora tanto esta pequeña parte de Francia.

Saint-Malo

Si comenzamos nuestro viaje por el norte, Saint-Malo pondrá el listón muy alto para el resto del viaje. Esta ciudad, grande y comercial, sorprende por su carácter amable, casi de pueblo. Cuna y nido  de corsarios,  de aventureros, de comerciantes, de marineros y guerreros. Los maulinos dicen, ” Ante todo maulino, quizás bretón y francés si no queda más remedio.”

desde-fuerte-de-sant-malo-foto-angel-f-rincon
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La ciudad amurallada, se aparece como una gigantesca mole de granito, con altas murallas y  robustas casonas con enormes chimeneas  Sobresale por encima de todos los tejados el campanario de la Catedral de Saint-Vincent . Esta catedral cuenta  con una mezcla de estilos que el tiempo se ha encargado de ir añadiendo, así tiene una fachada que entre otros adornos podrás contemplar  el  estilo renacentista, las bóvedas ojivales son de estilo angevino y el coro del siglo XIII.

Bajo  las altas murallas y tejados se desenvuelven las calles  casi como un laberinto, estrechas, frías y oscuras, por donde pasear se convierte en un viaje en el tiempo . Para entrar en el recinto amurallado puedes hacerlo por la puerta de Saint-Vincent,  pronto veras el castillo, que ahora alberga al ayuntamiento y data del siglo XV. En estas soberbias callejas no es difícil imaginarse corsarios, pues están en casi todos lados, en carteles, cuadros y anuncios.

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Las marisquerías, las tiendas de regalos, pastelerías crêperies y  boutiques  se suceden llenando de color las sombrías aceras. No te pierdas el recorrido por lo alto de las murallas, sube las escaleras por la puerta de Saint-Vincent o por la puerta que hay frente al puerto y recorre las murallas hasta llegar a la impresionante Grande Porte, este recorrido es  la mejor forma de disfrutar de esta ciudad.

La playa de Saint-Malo, puede ser grande y espaciosa , quedando el mar allá a lo lejos  con marea baja, o saltar las olas hasta las casas en días de tempestad y marea alta.

No puedes dejar de acercarte al Fort National, abierto todos los días con marea baja. No es tan interesante entrar con llegar a él. Este fuerte construido en 1686 en una isla rocosa, ofrece hermosas vistas de la ciudad amurallada y la playa. En su interior alberga la tumba del escritor francés François-René de Chateaubriand. Desde su torre se puede contemplar magnificas vistas de la Costa Esmeralda.

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