Costa Amalfitana. Templo de las Sirenas

Templo de las Sirenas

vistas desde hotel Excelsior Vittoria- b-foto angel fernandez rinconMientras que Sorrento pertenece al golfo de Nápoles y está dominado por el Vesubio, Positano y Amalfi se encuentran en el golfo de Salerno, con vistas a la isla de Capri, que se funde en el horizonte con un azul más claro que el del mar pero más oscuro que el del cielo. Pero los tres pertenecen a la misma costa Amalfitana, que con 50 km de acantilados y vistas aéreas sorprende y enamora al más curtido de los viajeros.

Sin duda, se trata  de uno de los rincones más bellos de Europa. El Mediterráneo se estrella una y otra vez contra los acantilados verticales de roca volcánica,  los pueblos escalan por las laderas y la carretera estrecha y con miles de curvas invita a dejar el coche y recorrerla a pie, despacio, admirando cada una de sus magnificas vistas.

limones-foto angel fernandez rinconHuele a limón, a brisa salada y a monte mediterráneo. En los miradores se agolpan pequeños puestos de fruta con enormes limones, puestos de artesanías locales y postales. Bajo los acantilados, se divisan pequeñas porciones de tierra que se le han robado al mar, y donde se encuentran piscinas con cómodas tumbonas para el más placentero de los descansos. Por el interior de los acantilados, se han excavado ascensores, que ya viejos y deteriorados por el salitre del mar, bajan despacio y suben aun más lento, ahorrando a los bañistas  penosas ascensiones por las escaleras.

Los marineros de la mitología, eran conducidos por los cantos de las sirenas hacia estas costas donde  eran encallados sus barcos y muertos todos al perseguir a estos seres mitad mujeres, mitad monstruos. Por esto es conocida toda esta costa como El Templo de las Sirenas. Solo Ulises,  pudo salvar su embarcación y  resistir al encanto de estos bellos y crueles seres, al pedir a sus remeros que le atasen al palo mayor de su embarcación y le tapasen los oídos al pasar frente a estas costas.

Hoy los viajeros son atraídos hasta aquí por sus paisajes, sus pueblos y la curiosidad de descubrir una Italia muy distinta a la de grandes monumentos, museos y esculturas.

Cualquier viaje a Nápoles, requiere una escapada a este rincón italiano, puro, limpio, sencillo y lleno de vida.

Autor: Angel Fernández Rincón

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